
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948, establece en su artículo 14 el derecho al asilo para toda persona en caso de persecución el cual podrá ser solicitado y disfrutado en cualquier país del mundo.
El gobierno de Estados Unidos garantiza el derecho de asilo para toda persona víctima de persecución en razón a su raza, religión y/o por ser miembro de un particular grupo social o por opiniones políticas, sin embargo, el solicitante debe cumplir ciertos requisitos para la obtención de este tipo de estatus de protección, y uno de ellos es encontrarse físicamente dentro de Estados Unidos o en un puerto de entrada solicitando ser admitido.
En los últimos años, el desmesurado número de personas provenientes de distintos países que intentan cruzar ilegalmente la frontera entre los Estados Unidos y México, han obligado al gobierno americano a adoptar medidas con el objetivo de frenar el ingreso de personas indocumentadas a su territorio, una de ellas ha sido la polémica medida dictada el 04 de junio de 2024 por el presidente Joe Biden según la cual “…impide otorgar asilo a los migrantes cuando los funcionarios estadounidenses determinen que la frontera está abrumada…” “Biden restringe el asilo en la frontera y acelera deportaciones” https://www.univision.com
De acuerdo con el citado portal de noticias “…la orden entrará en vigor cuando la cantidad de encuentros en la frontera entre los puertos de entrada alcance los 2.500 al día…” De tal manera que los inmigrantes que ingresen a Estados Unidos ilegalmente, sobrepasando el límite diario establecido, y no expresan temor de regresar a sus países, podrán ser expulsados de manera inmediata, siendo que además podrán ser objeto de sanciones y hasta la presentación de cargos penales.
Las reacciones no se han hecho esperar, algunos ya la califican como una medida drástica que prácticamente cierra la frontera, basados en el hecho que para diciembre del año 2023 las autoridades de Estados Unidos reportaron más de 9.600 encuentros con migrantes diariamente, a lo largo de la frontera sur del país, lo que incluso catalogaron de cifras récord (Priscilla Alvarez. “La cantidad de migrantes que las autoridades de EE.UU encuentran en la frontera alcanza nuevos records en medio de un aumento sin precedentes” https://cnnespanol.cnn.com). De modo que si el número de personas que intentan entrar a Estados Unidos diariamente a través de la frontera sur ha venido en ascenso a medida que transcurren los meses, nada indica que la tendencia será distinta, por lo tanto el número de solicitudes permitidas de acuerdo a la nueva medida del gobierno de Biden será superada con creces, trayendo como consecuencia la imposibilidad absoluta de acceder al asilo.
En consecuencia, esta medida supone una restricción del derecho fundamental de asilo previsto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero además, la supresión absoluta de someter la petición a las autoridades competentes que en materia de inmigración deben conocer y decidir la pretensión del inmigrante. Considero, además, que la medida puede impactar severamente la seguridad de todas las personas presentes en la frontera, entiéndase migrantes y autoridades fronterizas, que en medio de la desesperación por ingresar irregularmente al país y la necesidad inminente de cumplir la medida decretada por el presidente de la república, respectivamente, podría desencadenar en un escenario anárquico y violento.
El llamado es a la conciencia y a la responsabilidad de los que pretenden entrar a Estados Unidos, el derecho al asilo asiste a todos los seres humanos por su sola condición, pero los requisitos para su otorgamiento deben cumplirse, es decir, debe tratarse en efecto de una persona víctima de persecución en razón a su raza, religión y/o por ser miembro de un particular grupo social o por opiniones políticas, pero además la persona debe contar con lo medios idóneos para comprobar su dicho, por lo tanto, usar esta figura de protección de manera deliberada y como excusa para ingresar y permanecer dentro de Estados Unidos, sin cumplir las condiciones para su otorgamiento, no solo fomenta el caos y la desorganización, sino que además atenta contra la propia integridad física y moral del inmigrante que en lugar de encontrar una solución a los problemas que enfrentan en su país de origen y que lo motiva a emprender un camino riesgoso, hostil, sin contar con la garantía de ser admitido legalmente en Estados Unidos, se expone a vivir experiencias que realmente constituyen un peligro para su propia vida, para su libertad personal, para su dignidad como ser humano, riesgos que suponen un costo muy alto y de los que seguramente la mayoría no saldrá bien librado.
María de Lourdes Fragachan
PSA Worldwide